No son tiempos fáciles para la UE y quien ha perdido fuelle como lideresa es la propia Ursula von der Leyen. La presidenta de la Comisión Europea cumple su primer año de la segunda legislatura, y desde el 1 de diciembre de 2024 las cosas no han parado de acumularse en la agenda de la alemana. Su personalidad, marcada por la escasísima presencia pública, y su personalismo chocan con unos tiempos que piden decisiones rápidas y muchos consensos. Ha pasado, de hecho, de un primer lustro muy exitoso a empezar el segundo dejando más dudas que certezas.
«La Comisión Europea está logrando una comunicación institucional bastante coherente y unificado», asegura Luisa García, Global CEO de LLYC durante la presentación de un informe esta semana en Bruselas que analiza cómo comunica su agenda el Ejecutivo comunitario y cómo lo perciben los ciudadanos. El análisis de la consultora apunta que la competitividad es el tema principal en los discursos al aparecer en el 47% de 851 alocuciones de los comisarios en este primer año y más de 1.500 de sus entradas en las redes sociales. La firma, sin embargo, matiza que el mensaje se dirige a una población fragmentada y que por tanto hay una brecha importante a la hora de que la opinión pública acoja bien las hojas de ruta marcadas por el Ejecutivo comunitario.